El abuelo tardó poco en regresar con dos tazas de té, unas particularmente llamativas por el intenso color verde lima con decoraciones de estrellas púrpuras, pero aun así el té estaba excelente. Jason apuró un trago de la infusión sin levantar la mirada, sabía que su abuelo lo estaba observando y dos sermones en una mañana eran muchos más que suficientes, no estaba dispuesto a aguantar otro, decidió no tentar a la suerte y evitar el tema.
-Abuelo, tengo que hacer un trabajo, ¿puedo usar tu estudio para ponerme a trabajar?
-Trabajo eh, ¿sobre que?
-Egipto antiguo- dijo Jason con cara de hastío.
-Creo que tengo un libro sobre eso, en alguna parte del ático, porque no subes y lo buscas, así harás tu trabajo mas rápido y por supuesto que puedes usar mi estudio.
Jason termino lo que le restaba del té dejando su taza sobre la mesita de centro apuró el paso y subió las escaleras de dos en dos, al fondo del pasillo se observaba el colgante con el que se abría el ático, tiro de el y una ligera nube de polvo descendió por las escalerillas, el ático estaba iluminado por la luz del sol que se colaba a través de una polvorienta ventanilla, parecía que nadie había subido en años y mucho menos se habían dado el tiempo de ordenarlo o limpiarlo.
Curioseo un poco entre los diferentes muebles, había allí un gran espejo con hermosos acabados en su marco que parecía ser de plata y numeroso libros en tres armarios recargados contra la pared del fondo, leyó los títulos uno por uno hasta que encontró lo que buscaba “Historia del Egipto Antiguo” era un libro con pastas anchas y marrones con la imagen de un sarcófago egipcio grabada en el frente y un mapa en el reverso las letras en sus buenos tiempos habían sido doradas y al abrirlo desprendió un aroma a papel húmedo, lo revisó por uno momentos y supo que el trabajo seria cosa fácil, los capítulos teñían resúmenes al terminar bastante explícitos y solo seria cuestión de copiarlos.
-¿Quien te quiere abuelo?- pensó Jason en voz alta con una sonrisa en el rostro.
De repente la sonrisa se borró de su rostro, de reojo notó que una sombra se movía a su espalda, volteó lo más rápido que pudo tratando de buscar que era lo que se había movido, pero el ático seguía desierto como cuando entró, pensando que quizá podía haber sido algo fuera de la casa se asomó a la polvorienta ventana, pero la calle Cidder seguía desierta como solía pasar a esa hora del mediodía.
Olvidándose del asunto bajo del ático y se dirigió al despacho para comenzar con su trabajo, de un vistazo hacia la sala se dio cuenta que su abuelo se había sumido nuevamente en la lectura, por lo que decidió dejarlo tranquilo, saco un cuaderno de su mochila y empezó a copiar los resúmenes al final de los capítulos, a pesar de que por momentos había saltos cronológicos dentro de su ensayo no eran lo bastante relevantes como para que pudiesen disminuir su nota, lo cual ya era mucho decir, ya que no esperaba notas adicionales por cumplir con el trabajo, era simple, el trabajo era un castigo y lo iba a cumplir parcamente, punto.
Entre escribir y contar palabras el tiempo paso volando y la tarde fue cayendo, con gusto después de haber leído y contado múltiples veces hizo el calculo y noto que con el ultimo resumen su trabajo excedería por mas de cien las cinco mil palabras requerida, notando una pesadez en la nuca y un vacío en el estomago hizo un ultimo esfuerzo y termino el párrafo.
-Por fin- se le escapo en voz alta con un bufido de exasperación, no estaba mal, tendría el fin de semana después de todo y gracias al libro del abuelo hizo nota mental de darle las gracias en cuanto hubiese comido un sándwich y un vaso de refresco, estaba por cerrar el libro cuando un párrafo del mismo llamo su atención.
No era algo desconocido para el, hablaba sobre el proceso de momificación, eran los grabados, los grabados en la foto de la hoja los que le produjeron una sensación de deja vú nunca había sido muy asiduo a la historia así que dudaba que hubiese visto esos jeroglíficos o lo que fuesen en algún libro.
Por alguna razón le recordaban una vasija… un jarrón, eso era, el viejo jarrón de la abuela Moira, había sido regalo de uno de los viajes del abuelo Peter dedico unos segundos a leer el párrafo dedicado a la foto de los jeroglíficos, algo sobre un jarrón perdido, Jason bostezó, algo sobre un navío mercante del siglo XVII, un bostezo mas amplio que el anterior llegó y Jason se sintió pesado, actos de piratería, los ojos se le empañaban pero intentaba leer, una flotilla de barcos dirigidos por el capitán Alexander Brab Argen, el cansancio estaba venciendo a Jason y el codo en el que estaba apoyado descendió, entrecruzó sus manos y apoyo la cabeza sobre ellos, quizás ese sándwich podría esperar quince minutos.
Jason despertó súbitamente, no recordaba haberse dormido, y el sol ya se había ocultado no se oía ningún ruido en la casa, tomo su mochila y salio del despacho.
-¿Abuelo?- el abuelo Peter no se encontraba en la sala -¿Abuelo?- preguntó nuevamente Jason en un tono más alto, pero no parecía haber nadie en la casa, cruzo la puerta de la cocina donde casi resbaló con un liquido derramado en el suelo, había bastante desorden ahí y la ventana parecía rota, la ansiedad comenzó a roer las entrañas de Jason, ahora le era desesperante la necesidad de encontrar al abuelo.
Encendió la luz y noto que el liquido que se encontraba en el suelo lucia espeso y rojo, además con la luz pudo notar unas huellas rojizas en la puerta, corrió hacia la sala y de un tirón descolgó el teléfono, solo para descubrir que la línea estaba muerta.
Intentó tranquilizarse haciendo varias aspiraciones profundas, podía sentir el latido de su sangre agolpándose en sus sienes como el sonido de tambores de guerra, tomo otras dos respiraciones mas y reuniendo todo el aplomo que era capaz camino hacia la habitación de su abuelo, subió las escaleras y registro cuarto por cuarto encendiendo las luces, el resto de la casa parecía intacta, así que regreso a la sala encendiendo también las luces, afuera ya era noche cerrada y el alumbrado público hizo su aparición, entrando por la ventana e iluminando la alfombra verde olivo.
Jason notó partes húmedas sobre esta como gotas en la alfombra y que formaban un rastro hacia fuera de la casa, tomando el atizador de la chimenea como improvisada arma lo fue siguiendo cuidadosamente hasta el cobertizo, donde sus peores temores estaban confirmándose.
Sobre la hojarasca en el suelo se encontraba su abuelo con ambas manos sobre su abdomen totalmente manchado de sangre.
Olvidándose del atizador, Jason corrió hasta donde se encontraba el abuelo Peter, este se encontraba muy débil por la pérdida de sangre y Jason empezó a gritar ayuda.
-Ja…son- gimió el abuelo.
-Todo va a estar bien abuelo, te vas a poner bien. -Las lagrimas descendian velozmente del rostro de Jason.
-Twi…ly, encuen…tra a Twi…ly- la cabeza del abuelo rodo hacia un costado y un suspiro casi silencioso acompaño sus ojos cerrados.
-¿Abuelo? Abuelo, ¡No, por favor no!.
Jason intentaba despertar a su abuelo sacudiéndolo, no noto el sonido del motor de un coche que se acercaba hasta que las luces le lastimaron la vista.
Jack Banning bajo de su auto corriendo, sin atinar aun a comprender lo que sus ojos veían, su cerebro se resistía a entender las imágenes que sus ojos enviaban, solo pudo preguntar.
-Jason, ¿Qué hiciste?